La salida de escena de Nicolás Maduro no ha significado el fin del control totalitario. El reciente informe de Christian Solidarity Worldwide (CSW) revela que la estructura del PSUV mantiene un sistema de vigilancia, autocensura y persecución contra líderes religiosos, demostrando que la lucha por la resistencia en el país caribeño es más urgente que nunca.
Por Redacción Culturizar Medios
El mito de la "libertad": Programas de beneficio y control social
El informe titulado "Autocensura y control social: La situación de la libertad de religión o creencias en Venezuela" denuncia una táctica perversa: el régimen utiliza el patrocinio de ceremonias y programas de beneficios para "comprar" la lealtad de grupos religiosos. Sin embargo, quienes eligen mantener su independencia o critican la gestión estatal son víctimas de discriminación, amenazas y detenciones arbitrarias.
Los ejes del control religioso en 2026
La CSW identifica puntos críticos donde el diseño original de la libertad de conciencia está siendo sofocado por el aparato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV):
1. Vigilancia e informantes en las congregaciones
Incluso los líderes que aceptan beneficios estatales están bajo sospecha. La presencia de informantes del gobierno en los sermones y reuniones privadas ha forzado a un estado de autocensura generalizada. Hablar desde el púlpito sobre la realidad social hoy se paga con el rótulo de "traidor".
2. El caso del Cardenal Baltazar Porras Cardozo
Como símbolo de este atropello, el informe destaca la persecución al Cardenal Porras. Desde el impedimento físico para oficiar misas en honor a José Gregorio Hernández hasta la anulación de su pasaporte en diciembre de 2025, el régimen busca decapitar moralmente a la Iglesia Católica venezolana.
3. Grupos armados y comunidades indígenas
La libertad de religión ha colapsado especialmente en las zonas fronterizas (Amazonas, Apure, Táchira y Zulia). Allí, grupos armados ilegales apoyados por el régimen no solo violan los derechos humanos, sino que ejecutan masacres y desplazamientos forzados, atacando incluso los derechos espirituales de los pueblos originarios.
Resistencia Humana: La libertad de fe como frontera final
Para Anna Lee Stangl, directora de CSW, la comunidad internacional no debe engañarse con el cambio de liderazgo nominal. La estructura represiva permanece. La libertad religiosa es la base de toda Resistencia Humana; si un Estado puede controlar lo que un hombre dice en su oración, tiene el control total sobre su dignidad.
Como hemos visto en casos de ingeniería social global, el objetivo es siempre el mismo: desplazar a Dios y a la familia para colocar al Estado como tutor superior de la conciencia.
La fe en Venezuela sigue bajo asedio, pero la resistencia silenciosa de sus líderes y fieles es el último bastión de esperanza para el país.


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