Cada año, cuando llega el Día de la Mujer, aparecen distintas formas de vivir esta fecha. Para algunas personas es un día de celebración. Para otras, un día de lucha. Y también están quienes prefieren recordarlo como una jornada de memoria.
Por: Lic. Yanina Cossime
La historia que dio origen a esta fecha está vinculada a un hecho doloroso:
Mujeres trabajadoras que perdieron la vida mientras reclamaban condiciones laborales más justas. Por eso, más allá de las distintas miradas que existen hoy, quizás también sea una oportunidad para detenernos a reflexionar.
En medio de tantos discursos sobre el lugar de la mujer en la sociedad, aparece una pregunta que sigue siendo profundamente actual: ¿qué significa ser mujer hoy?
Vivimos en un tiempo donde se habla mucho de derechos, de igualdad y de oportunidades. Y sin duda es importante que las mujeres puedan desarrollarse plenamente en todos los ámbitos de la vida. Sin embargo, en esa conversación a veces se corre el riesgo de perder algo esencial: la identidad.
El desafío no debería ser competir con el hombre ni demostrar que la mujer puede hacer exactamente lo mismo.
El verdadero desafío es poder ocupar espacios, desarrollarse y participar activamente en la sociedad sin tener que renunciar a aquello que forma parte de la propia identidad.
En otras palabras, sin perder la feminidad.
Porque la feminidad no es una debilidad ni algo que deba ocultarse. Es una manera particular de estar en el mundo, de construir vínculos, de relacionarse con los demás y de aportar a la sociedad.
Por eso es importante recordar algo fundamental: las mujeres no debemos renunciar a lo más profundo de nuestra identidad adoptando el modelo masculino, porque muchas veces eso termina siendo una trampa de engaños.
Cuando intentamos encajar en modelos que no nos pertenecen, terminamos alejándonos de aquello que realmente somos.
También es cierto que muchas veces las propias mujeres vivimos bajo una presión muy fuerte. La idea de que debemos poder con todo: desarrollarnos profesionalmente, responder a las expectativas sociales, sostener la vida familiar y cumplir con múltiples roles al mismo tiempo.
Ese modelo, que muchas veces se presenta como ideal, puede terminar generando agotamiento, frustración y una sensación permanente de no llegar a todo.
Por eso quizás sea importante volver a preguntarnos qué significa realmente valorar a la mujer.
Valorar a la mujer no implica que tenga que dejar de ser quien es.
Tampoco implica negar aquello que la caracteriza.
Tal vez el verdadero reconocimiento consiste justamente en permitir que cada mujer pueda desarrollar su identidad con libertad, sin tener que copiar modelos que no le pertenecen.
El Día de la Mujer puede ser entonces una buena oportunidad para recordar la historia, reconocer el camino recorrido y también pensar qué tipo de sociedad queremos construir.
Una sociedad donde hombres y mujeres no se enfrenten, sino donde cada uno pueda aportar desde su identidad y desde aquello que lo hace único.
Valórate, mujer. Ese es el primer paso para que los demás también puedan apreciarte tal como eres.
Sobre la autora:
Yanina Cossime es esposa, madre. Lic. en Orientación Familiar, profesora, operadora socio comunitaria y cuenta con diplomaturas en Prevención y Tratamiento de la Violencia, en Educación Sexual y en Primera Infancia y Familia. Actualmente cursa una Maestría en Intervención en Poblaciones Vulnerables. Escribió el libro Bullying: entender, prevenir y restaurar. Es columnista en diferentes medios. Fundadora y referente de Padres de Pie.
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