La Asamblea Nacional ha comprometido al gobierno francés a solicitar a la UE que incluya a la Hermandad Musulmana en su lista de organizaciones terroristas.
Se trata de una iniciativa parlamentaria sin precedentes que, de implementarse, también marcaría un antes y un después para otros países europeos.
Podría marcar un antes y un después en la política de seguridad europea. Con la adopción de la Resolución n.º 215, la Asamblea Nacional francesa ha instruido oficialmente al gobierno de París para que solicite a la Unión Europea la inclusión de la Hermandad Musulmana en su lista de organizaciones terroristas. Esta iniciativa se basa en un sólido marco jurídico que integra el derecho internacional (Resolución 1373 de la ONU), los principios fundacionales de la Unión (el Tratado de la Unión Europea y la Carta de los Derechos Fundamentales) y la ley nacional de 24 de agosto de 2021 sobre el respeto de los principios de la República. La base técnica de esta propuesta es el informe gubernamental «Frères Musulmans et Islamisme Politique en France», presentado al Consejo de Defensa el 21 de mayo de 2025, que traduce los hallazgos de inteligencia en una acción parlamentaria sin precedentes.
El texto aprobado describe a la Hermandad Musulmana como una «red ideológica estructurada», cuyo objetivo de establecer un «orden político basado en la sharia» es inherentemente «incompatible con los principios democráticos, el secularismo y el Estado de derecho». La resolución destaca cómo la organización opera en Europa mediante una estrategia de «entrismo institucional», es decir, la penetración generalizada y encubierta en escuelas, asociaciones y autoridades locales. Explotando las lagunas en las libertades democráticas y recurriendo a la «financiación extranjera», el movimiento pretende «crear contrasociedades religiosas». Un pasaje clave afirma que los servicios de inteligencia franceses, alemanes y austriacos han constatado la presencia en Europa de redes vinculadas a la Hermandad Musulmana que trabajan en pro de la progresiva islamización de la política.
El documento también destaca la participación de algunas ramas de la Hermandad en el apoyo a entidades terroristas y la difusión de un discurso que justifica la violencia contra las democracias occidentales.
Hamás, la rama palestina del movimiento, ha sentado un precedente decisivo, que lleva mucho tiempo en la lista negra de la Unión Europea. Esto ha provocado un cambio político en Francia, donde el aparato ideológico que opera en la sociedad se considera ahora inseparable del brazo armado activo en los conflictos de Oriente Medio.
En concreto, la resolución insta a la Comisión y al Consejo de la UE a realizar una evaluación jurídica y fáctica de la red transnacional de la Hermandad en Europa, solicitando controles más estrictos sobre la distribución de fondos europeos. Y lo que es más importante, propone la inclusión formal del movimiento y sus líderes en la lista de organizaciones terroristas de la UE. De adoptarse, esta medida implicaría la congelación de activos, la prohibición de la financiación y la obligación de cooperación judicial entre todos los Estados miembros, aplicando el mismo régimen restrictivo que ya está en vigor para Al-Qaeda y el Estado Islámico.
La acción de París forma parte de una dinámica global ya en marcha. Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Rusia llevan años considerando a la Hermandad Musulmana como una organización terrorista. En Europa, Austria introdujo en 2019 una ley antiterrorista que prohíbe explícitamente los símbolos y actividades asociados con el movimiento. Más recientemente, el 24 de noviembre de 2025, Estados Unidos inició un procedimiento que culminó el 13 de enero de 2026 con la designación de las filiales de la Hermandad en Líbano, Jordania y Egipto como Organizaciones Terroristas Extranjeras. Esta decisión estuvo motivada por el apoyo de la Hermandad a Hamás y Hezbolá, así como por su participación en actividades violentas tras los atentados del 7 de octubre de 2023. Esto condujo a la exclusión inmediata de las estructuras designadas del sistema financiero estadounidense.
Otros países siguen de cerca la iniciativa.
En 2025, Suecia creó una comisión de expertos para mapear la infiltración de movimientos islamistas en la sociedad y limitar severamente la financiación extranjera dirigida a comunidades religiosas. Al mismo tiempo, Alemania endureció sus medidas administrativas, intensificando sus decretos que prohíben las organizaciones islamistas consideradas incompatibles con el orden constitucional. Sin embargo, ningún Estado había hecho aún una solicitud tan explícita a la Unión Europea, cuyas repercusiones se sentirían en todos los países miembros, incluida Italia. Según su ordenamiento jurídico, los artículos 8, 19 y 20 de la Constitución garantizan la estricta protección de las libertades religiosa y asociativa. Esto hace que sea legalmente complejo sancionar un movimiento basándose únicamente en la afiliación ideológica sin que existan delitos específicos y probados. No obstante, si se aceptara la solicitud de París, la situación cambiaría radicalmente, ya que Italia estaría obligada a aplicar las medidas restrictivas en virtud de la primacía del derecho de la UE.
Si Bruselas aceptara esta solicitud, Europa podría entrar en una nueva fase en su sistema de seguridad interior, en la que la lucha contra las tendencias teocráticas se convertiría en una prioridad estratégica común, en lugar de ser una prerrogativa de cada Estado. Esto constituiría un paso fundamental hacia la defensa unificada de los valores democráticos del continente.
*Fuente: New Daily Compass. Por Martina Margaglio.


