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🇦🇷 Argentina. No hay plata para el aborto ⎪ Por Martín Althaparro

El slogan presidencial "No hay plata" se trasladó a innumerables huecos de las redes sociales que, ya sea por afecto o repulsión al primer mandatario, se está usando de forma sarcástica. Lo cierto es que esta realidad enfundada en una frase que pasó a ser ícono del último mes del año hace reflexionar sobre ciertos temas para los que antes sí, había plata. El comunicador Martín Althaparro comparte su visión acerca de uno de los tantos males que dejó como herencia el gobierno anterior, y es la ley del aborto. Dado el perfil provida de quienes integran el nuevo Poder Ejecutivo, ¿habrá plata para más crímenes agravados por el vínculo?

Por Martín Althaparro*


En la pasada Navidad las redes se inundaron de reflexiones en la previa y también en la post celebración del nacimiento de Jesús. Sin embargo, esto me ha llevado a otra reflexión, la que nos dice que un nacimiento no deseado, no buscado, no esperado y hasta no querido y que arrastró a sus padres a enfrentar múltiples problemas y contratiempos, trajo luz al mundo entero. 

También a nosotros, sus propios seguidores, quienes muchas veces nos perdemos alrededor de las fiestas como un hecho cívico. Ergo, nos cabe esta reflexión de hacer lo bueno pese a lo incómodo e inconveniente que puede llegar a ser o parecer. 

No nacieron en este año que pasó, más de 240.000 argentinos que, al igual que Jesús, eran no buscados y que bien pudieron haber traído luz a una humanidad llena de esas emociones negativas y deseos superficiales.


Hubo una nube que cerró el entendimiento de muchas personas alrededor de la ley de la interrupción del embarazo, forma gentil y decorosa de nombrar una ley de exterminio. 

Hubo en este tema un engaño masivo a la juventud, una suerte de cortina que fue perfeccionada para la mayor y más cruel realidad de la Argentina. Algo terrible de este paradigma que se abrió es que el derecho a la vida no es mayor que el derecho sobre el propio cuerpo. Se habló mucho al respecto, pero desde los lugares más insólitos y descabellados y se armó una tribuna muy parecida a lo que fue el Coliseo romano, en donde algunos vitoreaban para que esto avanzara hacia la arena en donde hoy sigue sucediendo la masacre. 

En general soy una persona de eufemismos y clasificaciones vagas o ambiguas en la búsqueda de no generar controversias sobre cosas relativas, sin embargo, en este tema es necesario dejar en claro dónde termina el derecho de una persona y, sin lugar a dudas, es frente a la vida de la otra. 

El aborto no suele ser consecuencia del error, ni de la infidelidad, ni del deseo de ser una profesional exitosa. Nunca se trata de una batalla cultural para disponer del cuerpo. El aborto es el triunfo del egoísmo por sobre el amor y la falsa creencia que podemos disponer de la vida o que podemos obrar por sobre la voluntad de Dios. 

Cuántos seremos hijos no buscados, cuántos seremos el resultado de un “error”. Cuando aparece el amor, aparece la posibilidad y desde allí un mundo en el cual habitar y transcurrir. Por eso, en este año que recién inicia quiero brindar por todos aquellos que no han sido buscados, que no han sido deseados, que han sido, quizá, productos de un error humano, pero parte de un plan divino. Es Dios quien da la vida, entonces hay propósito de parte de Dios. Brindo porque nazcan los que tengan que nacer en este tiempo, brindo por la vida, por las dos vidas, las tres, las cuatro, las cinco, todas las vidas. 


Si no hay plata, que tampoco lo haya para el aborto. 

Es una premisa de este ejecutivo que "dentro de la ley, todo, fuera de la ley, nada". La pirámide de la jerarquía constitucional y nuestros pactos de derechos humanos hablan de que el derecho jurídico de las personas nace en la concepción, entonces simplemente se trata de retomar la senda de la cordura y derogar una ley inconstitucional. Será un tema nuestro recuperar campo en la batalla cultural y demostrar que no somos un grupo que solamente reacciona sino que también presiona, propone, discute y fortalece la democracia. 

Aprovechemos este tiempo para generar las redes de contención, las formas de sostenimiento y la transformación necesaria para recibir a tantos hijos no deseados que pueden venir. Nuevamente la iglesia tiene un rol importantísimo. Quizá los recursos dejen de ser necesarios para “hermosear” la casa del Señor, para sostener edificios y “ministerios” y puedan encontrar un nuevo carril. Acá nace un año de lucha, donde depende de los líderes y de sus prioridades a la hora de destinar tiempo y dinero en un tema tan crucial como éste. Se debería aprovechar este viento a favor que puede devenir en un rayo de luz que se asome en esta Argentina sumida en las tinieblas de una ley de muerte como la que nos han propinado hace tres años. 

¿No hay plata? Entonces, que no haya para el aborto. Si hay recursos de la comunidad cristiana espero que podamos encauzarlos para una causa trascendental como esta. 


*Por Martín Althaparro, comunicador social. Nota publicada originalmente aquí: https://diariopc.com/contenido/679/no-hay-plata-para-el-aborto

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